Bien, otra noche más
detrás de la carne y la medicina.
Y recuerdo los dientes en los ojos de aquel
y al otro más joven que fuma en la esquina
y proclama muy alegre que lleva trallao
desde los ocho años.
No quieras, no quieras enseñarle a joder
con tu cantinela.
Hoy yo cogí lo que había ido a buscar
hasta el puro final
y después sólo pensaba en huir.
Entiende que yo a este lugar
no pretendía llegar.